Archivo mensual: enero 2007

Hablemos un poquito de la SGAE


Bueno, como ya sabreis los que visitais de vez en cuando mi blog, y los que os ha dado por fijaros en la barra lateral, estoy totalmente en contra de la SGAE.
Y vosotros direis: “Hombre, es algo natural e innato en el ser humano”. Sí, pero es que yo estoy dispuesto a hacer lo posible por aportar mi granito de arena para erradicar la hegemonía de esta “organización” dictatorial.
No sólo por el caso de la Frikipedia, que es lo que ha hecho conocer las desventuras de este cúmulo de recaudadores, sino por todo lo que les rodea… sólo huelo a billetes.
Pero paso de hacer comentarios subjetivos referente a estas personas, que para eso ya está el abogado sevillano David Bravo, al que apoyo ciegamente. ¡Bravo, David, Bravo!

Me voy a basar en datos y hechos:
1. He hecho un cálculo y, a juzgar por la cantidad de CDs que me hecho con ‘Mis Documentos’, grabaciones mías, fotos de viajes, programas freeware, trabajos de la carrera (o el colegio, cuando estaba en él), apuntes… la SGAE me tendría que dar unos 120 euros, correspondientes a unos 100 cds y 50 dvds con datos personales, según la cuantía publicada por Computer&Internet.

2. Hace tres años, celebré mi cumpleaños con mis amigos del colegio. Como al final nos juntamos unos 40, decidí cobrar 3 euros a cada invitado, para no quedarme pelado de dinero ante tanta insistencia. Puse la cadena de música en el jardín para ambientar un poco. Sonó música procedente de CDs pirata, con U2, Madonna, música de pachangueo que me regaló Mer, etc. Podríamos decir que “saqué beneficio” de aquel cumpleaños, porque si hago balance de lo que me costó preparar la fiesta y los regalos que luego recibí, salí bien parado. ¿Debería la SGAE cobrarme por aquello? ¿Alguna indemnización? ¿Algo?

3. El disco Amarok, que he reseñado en este mi blog, es una sola pista de 60 minutos. Para enseñarle el disco a un amigo, ante la imposibilidad de grabarlo íntegro en una cinta de casete, hice un corte con estilo personal, es decir corté y pegué allí, con temas que me parecieron, y se los pasé a mi amigo, que como es lógico, alucinó con Amarok. ¿Qué debería hacer la SGAE ante esto?

4. Hace no mucho me bajé del Emule la Biblia y el Corán. Aunque actualmente no soy religioso, tengo mucha curiosidad. Si la SGAE me cobrara por algo que ellos llaman delictivo (sí, llaman delito a bajarse la Biblia y el Corán). ¿Quién reclama los derechos de autor? ¿La parroquia de mi barrio? ¿La mezquita más próxima al piso que tienen mis padres en Marruecos?

5. Un poco de historia: John Cage (1914-1984), excelente compositor experimental, “compuso” una obra llamada 4.33, donde había exactamente 4 minutos y 33 segundos de silencio. Los herederos de John Cage llevaron a juicio al grupo Planets por incluir un minuto de silencio en uno de sus discos. La argumentación del líder de Planets, es que su obra era “mejor”, porque habían expresado lo mismo en menos tiempo. Es decir, que cada vez que me quedo un minuto en silencio, estoy “cantando” la obra de Planets.

6. ¿Para qué narices sirven los reproductores MP3 según los argumentos de la SGAE? ¿Para albergar archivos MP3 con licencia? Eso es una utopía como la copa de un pino. Reproductores, por cierto, cuyo precio contiene 14 euros de canon. Seguro que en Idea o Urende habeis visto reproductores MP3 tirados de precio… pues ya sabeis que 14 euros provienen del canon.

7. La Universidad de Málaga tuvo que retirar su logotipo, representado por la paloma de la paz. ¿Es la paloma de la paz algo universal? ¡No! Pertenece a los herederos de Picasso, así que cuando mi colegio (Los Rosales) hacía cientos de estampitas con la paloma de la paz para que las lleváramos en la mano mientras nos manifestábamos el día de la Paz, tendrían que haber pagado un canon brutal: estamos hablando de que Los Rosales tiene 450 alumnos.

8. Una de las tiendas de magos con más solera de Sevilla tuvo que cerrar hace dos años. ¿Por qué? Porque los números de los magos suelen ir acompañados por música, como es lógico. Por no pagar el canon ¡tuvieron que cerrar! Verídico. Me lo contó mi madre, que le pidieron un sitio para hacer sus números en el restaurante que gerentaba.

Y aquí teneis unos cuantos vídeos (no os los perdais, David Bravo es un crack y los demás… ya sabeis):
David Bravo – Noche sin Tregua 1, 2, 3, 4, 5 y 6
David Bravo – Test Penal
David Bravo en un debate de Canal Sur (debate con Pedro Farré, directivo de la SGAE) y en un debate de La 2 (debate con Teddy Bautista) Ver
Curioso corto que hipotetiza sobre el origen del canon de la SGAE
Entrevista de CQC a Teddy Bautista, Luis Cobos y demás Ver

Y ahora yo me pregunto, ¿debo temer por si me quieren cerrar el blog? No estoy exagerando, os lo aseguro.

PD: El blog de David Bravo está entre mis enlaces.

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Luisfer el Escritor. Capítulo 4

Estoy haciendo un experimento: empezar a escribir sin tener ni idea de qué.
Es algo que he hecho muchas veces cuando he escrito relatos o ensayos, y a veces me ha dado resultado. De hecho, así empecé mi novela autobiográfica Sentido Común, que ya terminaré uno de estos… años.
La verdad es que estoy completamente aburrido. De vez en cuando me da por pensar que la vida es puro aburrimiento. Incluso yo lo pienso, que tengo un montón de canciones por componer, interpretar y grabar, decenas de novelas que tengo que crear, escribir y corregir, cuatro libros que me han traído los Reyes Magos y que aún no he leído, tengo un montón de películas para ver (si son buenas, disfrutar con ellas; y si son malas, despertar mi lado de crítico feroz), tengo este blog, tengo el Netvibes para echar un ratillo…
A ver, te llevas unas cuantas semanas a piñón estudiando para los exámenes (por lo menos si estudias Ingeniería Informática, es así), y cuando terminas… ¿qué? Se acaban tus obligaciones por unos días. ¿Hay algo más allá de las obligaciones?
Yo estoy de semivacaciones. He terminado los exámenes parciales (por ahora llevo aprobadas 5 de 8 ) y los días 12 y 13 de febrero a lo mejor me presento a 2 de las 3 asignaturas que me han quedado, y digo a lo mejor porque no sé si tendré ganas. Y es un asco porque todo el mundo está de exámenes. Mis compañeros de facultad tienen todos finales a los que presentarse, Quique está de exámenes, Raúl también, y Víctor, y Jaime, y Gustavo, y Arturo, y toooodos aquellos a los que le gustaría que les nombrase en este momento.
Es decir, que encerrado en mi casa. Durísimo.
Por poner un ejemplo, escribiré lo que he hecho hoy.
Me he levantado a las 8.30, tercer día consecutivo que duermo más de 6 horas. Dormir más de 6 horas tres días seguidos en varios meses se puede calificar de milagroso.
Mi madre se ha ido a clases de pintura. Me he quedado solo en casa, y me he vuelto a dormir.
Luego de eso he ordenado mi cuarto y el salón. Me he puesto ver, recién bajadito del Emule, Ghost Dog. El Camino del Samurai, de Jim Jarmusch. Es una buena película, y Forest Whitaker lo hace genial, pero no es el peliculón que dicen que es. He tocado un poco el piano, sobretodo una pieza compuesta por mí a la que he llamado Water.
He comido. La comida estaba muy buena, como toda la que hace mi madre, pero hoy no he pasado del primer plato. Últimamente como muy poco. No sé qué me pasa.
He leído en la terraza un rato de Tropezar con la Felicidad, de Daniel Gilbert, pero me he resignado pronto. En mi casa es imposible concentrarse en nada.
Imposible.

Luego de eso, me he visto todos los vídeos del programa Sé lo que hicísteis la última semana que había en Youtube. Patricia Conde me vuelve loco. Después, he ido a correr con el MP3 puesto, y he pegado sprints mientras oía U2, Yann Tiersen, Philip Glass, Celtas Cortos y Steve Reich. He dado tres vueltas a la manzana y cuando he visto que tenía taquicardia me he vuelto a casa. Me he duchado, tomándome mi tiempo, y me he puesto a bloguear un rato, a mirar las estadísticas, a borrar los 276 comentarios de spam que Akismet me había filtrado, a ver el vídeo del niñato en el metro que me había recomendado Edu, a mirar el Marca y los blogs de mis amigos. Y así hasta ahora.
A mí el día me ha parecido aburrido. No como si lo hubiera perdido, pero casi casi. Tengo que aprender a saber qué quiero hacer en el tiempo libre, en mi tiempo. Por ahora tengo claro lo que voy a hacer mañana: voy a ir a Reina Mercedes, pero no a mi facultad, sino a otra donde no me conozca nadie, donde nadie me moleste. Me voy a llevar los borradores de mi novela Vidas Óptimas, y pienso terminar dos o tres capítulos.
Seguro que mi yo del futuro me lo agradecerá.

PD: El término “yo del futuro” no es mío, sino del libro Tropezar con la Felicidad, que nombré antes.
PD2: En el apartado ¡Escucha Mi Música!, he puesto un tema nuevo: The Motivation.

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Guapo

Cuando me miro al espejo por la mañana justo después de quitarme las legañas, hay días que me veo más guapo y otros días no tanto.
Hay días que da igual como esté peinado, o como esté vestido. Me veo muy atractivo y que hasta las gafas me quedan bien.
Hoy es uno de esos días.
Da gusto ir andando por la calle y sentirse guapo. A veces noto que algunas tías me miran y les llamo la atención, algunas de ellas incluso guapas. Hoy me siento alto, interesante y atractivo. Hoy creo que sería un partidazo para cualquier chica, y no sólo por mi forma de ser. Hoy me dan ganas de llamar a cualquiera de mis ex para que se den cuenta de cuánto se equivocaron conmigo. Hoy me siento uno de los hombres más atractivos que conozco.
No sé si mañana, cuando me vuelva a ver en el espejo, me daré cuenta de mi perfil de indio (como dicen mis amigos Gustavo y Raúl) y de que no soy tan alto como yo pensaba (1,77), pero hoy me siento guapo.

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Mis canciones de banda sonora (1)


A lo mejor os ha pasado, o a lo mejor no, y entonces yo quedaría como un friki irremediable.
La música me encanta, ya lo sabeis. En algunos casos es capaz de llenarme por completo, y convertirme un mal día en un día decentito. Todo gracias a mi MP3, mis auriculares y unas pilas AAA.
En el trayecto de mi casa a la facultad hay una hora y cuarto de autobús, durante el cual recorro el Prado de San Sebastián y el Rectorado.
Como también me gusta muchísimo el cine, eso aumenta mi frikismo a años luz. Vereis. A veces el escuchar música a tope con mi MP3 me hace pensar que ¡estoy protagonizando una película! Sí, como lo leeis. Como si la música que estoy escuchando en ese momento fuera la banda sonora, el tema principal de los créditos, y yo anduviese mientras en la esquina de una supuesta pantalla de cine estuviera escrito: “directed by…”, “produced by…” y la película fuera algo basado en algo que yo hubiera escrito. Algo así como: “based upon the novel by Luis Fernando Romero Calero”. A veces cuando me ocurre eso, yo no soy yo. Soy un actor que me interpreto a mí mismo. Cuando me siento guapo, un verdadero sex-symbol del star system de Hollywood, me llamo Patrick Miles, y estoy nominado dos veces al Oscar, pese a mi juventud. Otras veces, cuando hago papeles más corrientitos, y mi apariencia no es tan atractiva, sino más bien normal, soy un actor llamado Declan Johnson.
Sé lo que pensais, pero ya tengo cita con el psicólogo para el próximo martes 13.
El caso es que quiero compartir con vosotros dos de las canciones que me hacen sentir como en una película.
He subido ambas a goear.com porque no las he encontrado por ninguna parte.

Abdulmajid – Philip Glass: basada en una canción de David Bowie dedicada a su mujer Iman (Abdulmajid), se encuentra en el estupendo disco Heroes, disco del que sin duda terminaré hablando en mi sección de Discos Imprescindibles.
Philip Glass es uno de los mejores compositores vivos. Técnicamente es insuperable y no es difícil que comprobeis esto si os haceis con discos suyos como Anima Mundi, Heroes, Glassworks, Powaqqatsi, por no nombrar otros muchos.
Con esta canción estoy en el autobús, fuera hace nublado. Estoy en un futuro-bastante-próximo (2011 por ejemplo), donde los anuncios de las marquesinas del autobús son móviles, como vídeos. Los autobuses son azules y apenas hay tráfico ni gente por la calle. La ciudad es realmente deprimente. Estoy preocupado por algo y todavía no se sabe por qué. Tengo la mirada distante y gesto cansado.

Dejà Loin – Yann Tiersen: ¿qué voy a decir de Yann Tiersen, si ya he proclamado a los cuatro vientos que es un genio? Es un Mozart a la moderna. Esto pertenece a C’etait Ici, quizás el mejor disco de directo que he escuchado en mi vida. El 2 de marzo viene a Sevilla y ya estoy contando los días.
En esta canción me imagino que tengo algo muy importante que decirle a alguien, que voy andando rápido por la calle, en la que hay una multitud, el sol brilla mucho. Sonrío. A lo mejor estoy enamorado.

Así que si alguno de vosotros me veis por la calle con los auricualres puestos andando un poco flipado, sin duda estoy escuchando alguna de estas canciones y estoy viviendo mi película.

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Las Películas de animación, o una revolución de los últimos años


En 1995 se estrenó en los cines de todo el mundo una película que marcó un hito en la historia del cine: Toy Story. Fue la pionera de muchas películas de éxito, en el que el concepto de dibujos animados cambió para siempre, provocando una brecha inexorable en Disney. Recordemos que sus últimas películas con el formato tradicional, se cuentan por fracasos de taquilla y crítica, como El Emperador y sus Locuras, Hércules, Hermano Oso, Dinosaurio, La Ruta hacia el Dorado, Pocahontas y otros bodrios similares.
Es por eso que a día de hoy Disney y Pixar forman una unidad. Ya no se entiende una sin la otra. El concepto de dibujos animados no sólo ha cambiado por su formato digital y su estructura genérica, sino por el tipo de público.
Películas como Shrek, HormigaZ y Monstruos S.A., magníficas las tres, contienen un mensaje apto tanto para niños como para más mayores. El caso de la primera es muy peculiar, puesto que alcanzó más fama entre los jóvenes que entre el público infantil. De hecho, hay muchos gags y chistes en general relacionados con el sexo, ironía y parodias de otras películas que es muy improbable que un niño se percate. Es por eso que se ha establecido un estándar de películas de animación que entusiasma igualmente a niños y mayores. Es el caso también de Ice Age, Toy Story 2 (una de las pocas secuelas de igual o mayor calidad que su precedesora), Cars, La Novia Cadáver, Los Increíbles y sobretodo Buscando a Nemo. Como se puede ver, estamos hablando todo el tiempo de grandes películas.
Por reafirmar de forma estadística lo que estoy explicando:
Monstruos S.A. #224 en IMDB TOP 250 (7,9 sobre 10)
Los Increíbles #99 en IMDB TOP 250 (8,3 sobre 10)
Buscando a Nemo #112 en IMDB TOP 250 (8,2 sobre 10)
Ice Age (7,3 sobre 10)
Toy Story 2 #147 en IMDB TOP 250 (8 sobre 10)

Luego el cine de animación ha sido una revolución en todos los aspectos. No sólo todos se atreven ya con el formato digital, sino que es ya un género en sí mismo, el “monopolio” de Disney se ha desvanecido en este sentido, estando obligados a comprar Pixar para no quebrar. Si bien en mi infancia lo que había en los cines eran continuos remakes de La Cenicienta, El Libro de la Selva, 101 Dálmatas, ahora la oferta es muchísimo mayor. Actores de prestigio ponen voz a los personajes principales, compositores como Michael Giacchino, Thomas Newman, Randy Newman, David Newman, Harry Gregson-Williams… e incluso se contrata a guionistas experimentados.
Los señores Brad Bird (creador de la por otra parte estupenda El Gigante de Hierro) y John Lasseter han sido algunos de los artífices de esta revolución. Que dure.

Actualizado: he cometido un error al no incluir El Jorobado de Notre Dame, El Planeta del Tesoro y Atlantis entre la larga lista de bodrios a los que nos tenía acostumbrados Disney. Y a Mulan como una película que medio se libra.

Imagen de: disney.co.uk

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Infiltrados


Ayer noche, con mis amigos Raúl y Quique, vi la película que iba a generar mi tercera Crítica de Cine Plagada de Spoilers: Infiltrados.
La verdad, esperaba muy poco de este Scorsese que nada tenía que ver con el de antes. Su última dedicación había sido fabricar bodrios como churros (véase Gangs of New York, El Aviador o Kundun) y para mí fue una sorpresa observar cómo Infiltrados iba recibiendo buenas críticas de forma omnipresente: revistas, páginas web, periódicos, amigos, familiares, compañeros de facultad… todos coincidían en ensalzar la calidad de esta película.
Yo que me informo, llego a saber que es el remake de una película hongkonesa llamada Internal Affairs, protagonizada por el duro de aquel país, Tony Leung. Con toda seguridad acabaré viendo esa película. No en vano está en la posición #239 (a día de hoy) en Imdb.
Pero vamos a lo que vamos.
Mi prejuicio era, no obstante, brutalmente negativo. Leonardo di Caprio, Matt Damon, Mark Wahlberg, Martin Sheen, Jack Nicholson, Alec Baldwin… entre los que tienen fama de estar acabados y los que no mueven un músculo de su cara, no sabía si iba a sacar algo en claro.
Empezó la película, con una primera media hora interesante pero sin terminar de arrancar la trama. A partir de ahí emergió un guión excelente, caótico pero minuciosamente desarrollado. El ritmo es el adecuado, y el suspense es sobresaliente, digno de alguien que tiene suficiente experiencia en el género. De hecho, podría decirse que Scorsese ha tenido que volver a sus orígenes para renacer de sus cenizas a modo de fénix.
Un policía de origen irlandés que se infiltra en la red criminal del mafioso también irlandés Frank Costello (Nicholson), y a su vez un secuaz de Costello (está claro, ¿no? también irlandés) que es una “rata” (dicen la palabra unas 200 veces a lo largo de la película y me quedo corto) en la policía de Boston. Cada uno tiene la misión de descubrir al otro y el que se retrase más, tiene las de perder. Hay que reconocer que la premisa ya de por sí, sin haber visto la película, es alucinante.
La última media hora impacta demasiado para mi gusto. Tanto que finalmente nos esperamos lo peor por doquier. ¿Alguien no sabía que Matt Damon iba a morir en cuanto entrase por la puerta? ¿No descubre DiCaprio a Damon de forma demasiado evidente (porque, vamos, el sobre estaba en tol medio)? ¿Por qué mata Damon a Nicholson de esa forma tan… rencorosa? ¿Dan muestras de ello a lo largo de la película? ¿Y qué narices hace Vera Farmiga escuchando el CD ¡en el salón!? ¿Hace falta de decir “follen”, “putonoseque”, “putonosecuanto”, “jodido” y otras lindezas todo el tiempo, para hacer duros a los personajes?
Bien, hasta ahí mis pegas. Por lo demás, un Leonardo DiCaprio que está desquitándose de su fama de niñato que da gusto (¡diantres, si es que nos da pena cuando muere! quien me lo iba a decir…), Jack Nicholson sobreactúa… ¿y qué? ¡Es Jack Nicholson! Y Mark Wahlberg haciendo de poli agresivo ¡está impresionante! Sin duda, este es el que más me ha sorprendido de todos, y además es el único personaje de relevancia que sobrevive. Desde Boogie Nights no le había visto actuar a este señor. Martin Sheen demuestra que todavía le queda cuerda, con qué naturalidad se mueve frente a la cámara el tío. Matt Damon es el que parece no estar a la altura, haciendo un papel calcado al del Talento de Mr. Ripley. Pero vamos, que hasta Alec Baldwin, lo hace bien, lo cual es claro indicativo de que Scorsese ha sabido lo que hacer con su reparto. Resumen: sí señor, las interpretaciones son excelentes.
Y antes de que se me olvide, buen guiño el de colocar a una rata en la ventana justo después de la muerte de Damon. En ese momento la complicidad con el espectador es absoluta.
Películas de estas son de las que echábamos en falta. Al menos el sector masculino. Las echábamos en falta, y mucho. La idea de combinar guión inteligente, suspense de verdad (no del forzado ni prefabricado), trama atractiva desde el principio, ambientación opresiva (Boston anárquica) y esos elementos que conforman una obra maestra; es una idea que viene cuando menos lo esperábamos. A Scorsese le darán el Oscar porque se lo deben (ya sabemos cómo funciona la Academia), pero se lo darán también porque probablemente se lo merece.

La frase: “Policía o criminal, cuando tienes ante ti una pistola cargada, ¿cuál es la diferencia?”

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Discos Imprescindibles: Amarok


He sufrido muchos quebraderos de cabeza pensando en cómo hacer la reseña de este disco. Aún me acuerdo de cómo conseguí Amarok y qué sentí la primera vez que lo escuché.
La primera vez pensé: “Vaya disco más raro. No me gusta”. Pero fue la primera vez, y desde entonces lo he escuchado unas doscientas veces, como mínimo.
Amarok es “el disco”. El álbum que llevarse a una isla desierta, el álbum que llevarse si la casa se incendia y no da tiempo de coger nada más, el álbum que encerrar en una caja fuerte si pueden venir ladrones. Estas y más frases tópicas parecidas resultan adecuadas para describir la importancia y trascendencia del disco más infravalorado de la historia de la música del siglo XX.
Amarok es lo más innovador, original, extraño, visionario, imaginativo, completo y sorprendente que pueda escucharse nunca. Mike Oldfield todavía no se creerá que su obra maestra llegaría en una época de incertidumbre personal y económica, tras hacer verdaderas maravillas como “Tubular Bells”, “Hergest Ridge” y “Ommadawn”. Y es que Oldfield estaba deseando acabar su contrato con Virgin Records, algo que demostraría en su mediocre álbum “Heaven’s Open”.
Tiene un único corte de 60 minutos exactos. Una hora de magia y emociones que cautivan a quien lo oye. Pocos instrumentos existen en el planeta que no hayan sido utilizados en Amarok. Coros zulúes y ritmos africanos, código morse, voces simuladas de duendes, sonido de cepillarse los dientes, de levantarse por la mañana y de pisadas, fuegos artificiales, sonido country, auténtico rock progresivo, melodías new-age, sonido de monasterio, y hasta Margaret Thatcher poniendo punto y final inundan la fascinante música de Mike Oldfield.
Resulta una experiencia tan increíble y devastadora escuchar Amarok que uno se convence más tarde de que no ha oído ni oirá nada parecido (o mejor dicho, nada que lo supere). El fragmento que abarca de los minutos 44 al 51 (excelentemente nombrado “África”) deberían pasar a la historia de la música como uno de los momentos más brillantes jamás creados.
Poco se puede decir más. Amarok es la mayor y mejor sorpresa que se puede llevar el amante del rock progresivo y de la música en general. La capacidad creadora de Mike Oldfield es infinita, a juzgar por lo que compuso en Amarok, y hace aún menos comprensible su declive posterior, exceptuando “The Songs of Distant Earth”.

Y sí, como algunos os imaginareis, el nombre del famoso reproductor para Linux (para mí el mejor que jamás he visto/usado) viene de este disco.

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Chicas Atractivas (que yo conozco) (2)

Ha llegado el momento de proseguir mi exitosísimo estudio sobre las Chicas Atractivas (CA).
Y no, no me refiero a Carey Lowell, Monica Bellucci o Mischa Barton.
Chicas reales, de las que vemos todos los días. Chicas atractivas que yo conozco.
Aunque es absolutamente recomendable leerse el post previo (leerlo aquí), explicaré más o menos de qué va la cosa. Esto es un estudio sociológico del comportamiento de chicas realmente atractivas, esas que son deseadas por cualquier hombre heterosexual que forme parte de su entorno. Yo me he basado en diez chicas que conozco, que forman sin duda parte de la casta CA.

13. Las CA suelen fingir que no te ven si te cruzas con ellas por la calle. Esto forma dos cauces: el primero es que te huyen porque, al ser conscientes de su belleza, también son conscientes de tu desesperación. El segundo, porque te ponen a prueba por enésima vez cuando en realidad están deseando que las saludes porque notarás lo que te alegras de verlas, y así se les subirán la moral, que al fin y al cabo es lo único que parece importarles.
14. Las CA se aburren. Se aburren mucho. Están hartas de que en los semáforos todo el mundo las mire. Así que se montan su propia película. Se fijan en el tío más inalcanzable que pueden, para rechazar a gusto a toooodos los demás. Lo cual nos lleva al punto 15.
15. Si tienes novia, tu caché sube como la espuma para una CA. Te ven de repente como un reto, y lo único que quieren saber es cuánto quieres a tu novia, mediante insinuaciones continuas y bastante directas, tomando como baza sus moléculas perfectamente formadas.
16. Las CA, si forman parte de tu grupo de amigos, elevan la calidad del conjunto. Es común que si no tienes muchas ganas de salir, preguntes si al menos va esa CA que está en tu grupo de amigos. Sabes que no te vas a comer nada con ella, pero hombre, al menos va a estar ahí.
17. Las CA son muy dadas a lo convencional. Se sienten tan especiales que recurren a gustos musicales, conversaciones y comportamientos absolutamente rutinarios para sentirse “como los demás”.
18. Tienen derecho a pedirte apuntes aunque no te conozcan de nada. Si en la biblioteca detectan que tus apuntes son medianamente buenos, te piden fotocopiarlos mientras te acarician el hombro. El porcentaje de aceptación de las condiciones es del 100%. A veces saben que esto implica que te saludarán los días inmediatamente posteriores, pero luego eso se evaporará.
19. Las CA se juntan con otras CA. En este sentido son absolutamente elitistas.
20. Si te enteras que le gustas a una CA, es aconsejable plantearse si tu BMW Z3 tiene algo que ver.
21. En su examen, puedes subir dos o tres puntos si les dices algo que ningún hombre jamás les haya dicho. Del tipo: “¿Eres feliz? Sé que no lo eres… porque patatín, patatán.” “Tu vida podría mejorar y yo sé cómo… bla bla bla.” Este tipo de frases son rotundamente efectivas. No te aseguran un revolcón, pero al menos ella no dejará de darte el peñazo.
22. Las CA son capaces de acercarse a un grupo de chicos sin ningún temor. Es más, es un gran momento para ella, porque inmediatamente la conversación se acaba y todos acaban mirándola a ella, aunque ella se dirija a uno solo del grupo.
23. (Ampliación del 20) Si ves a dos o más CA con un chaval y no sabes de qué están hablando, yo te lo digo: ¿Dónde tienes aparcado el coche?
24. Que una CA te considere su amigo o diga que eres muy lindo o diga que eres un encanto, o hable de su monitor de gimnasio en tu presencia es como ser natural de Estados Unidos y aparecer de repente en Pyonyang, en el palacio presidencial del dictador de Corea del Norte, o como plantarte en el estadio de Boca Juniors y gritar: ¡Que viva River Plate!
25. La única manera de neutralizar a una CA es mediante la ignorancia. Intentar otro método es lo más frustrante desde la participación de la selección española en el pasado Mundial de Alemania.
26. Si es verano, y has quedado en la piscina o en la playa con varios amigos, y una CA está entre ellos, su bikini será el más sexy, ajustado… y ella lo sabe. Su hegemonía se eleva al cubo y en esas situaciones puede hacer lo que quiera. Es más, si quiere entretenerse su principal hobby será conseguir que tu bañador se te quede paulatinamente pequeño.
27. A las CA les gusta estar descalzas el mayor tiempo posible.
28. Que una CA tenga novio formal desde hace varios años no es motivo para conseguir sentirse deseada por el resto de los seres masculinos que pululan a su alrededor.
29. Una CA va a una discoteca a incrementar su ego exponencialmente. Nada más. Sin excepciones.
30. Respecto a una CA que acabas de conocer, los primeros dos minutos son cruciales. Como ya he dicho, proceden a una evaluación exhaustiva que comprende:
-lo gracioso/lanzado que seas
-tu forma de vestir
-el caché que tengas en tu clase, barrio, grupo de amigos…
-lo cabr*n que seas (eso les ENCANTA)
-tu mirada
-tu grado escaso de desesperación afectiva y/o sexual
Todo eso has de demostrárselo en los dos primeros minutos. Creo que ni un cásting de Operación Triunfo es tan duro y breve.

Aunque no es esto todo lo que se puede hablar sobre esta subetnia femenina, siento que ha llegado el final para no alargar innecesariamente este post.
Tengo una aportación final que añadir: las CA están por todas partes, no hay más que ir al campus universitario, a la cafetería de cualquier facultad, a un instituto de bachillerato, montarse en el autobús, ir al Corte Inglés, a un multicine. Lo cual no deja de ser esperanzador.

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La Escala del Universo

Si cambiamos la escala del universo, pongamos que por ejemplo el Sol es como una casa de 100 metros cuadrados. Bueno, pues Mercurio estaría a 400 kilómetros y sería una canica.
Esto me lo ha dicho mi abuelo (César Romero del Río), médico jubilado y astrónomo aficionado, y he podido comprobar que es verdad.
Miradlo aquí. Alucinante. Observad sobretodo que Mercurio y la Tierra son puntitos, comparados con el Sol, que ocupa todo el body del HTML.

Imagen de: astromia.com
Fuente: mi abuelo paterno, a través de www.troybrophy.com

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Babel


Ante la imposibilidad de dormir más de cuatro horas, me he visto obligado a no perder el tiempo y ver una película a altas horas de la madrugada. La elección ha sido Babel. Constituye por tanto mi segunda Crítica de Cine Plagada de Spoilers (spoilers son aquellos datos que te revientan una película. Para los que no hayais visto Babel, no sigais leyendo… o allá vosotros).
Vamos a analizar Babel.
Babel, o quien mucho abarca poco aprieta.
Iñárritu y Arriaga lo han vuelto a hacer. Su gusto por la fatalidad y el pseudo-azar es tan obsesivo que esta película, ganadora de un globo de oro, resulta ser un copia-y-pega de 21 Gramos, anterior trabajo de los respectivos director y guionista.
Ya que me empeño en comparar, diré que 21 Gramos está más lograda tanto narrativa como artísticamente. Al menos en “el peso del alma” podía un servidor hallar escenas impactantes y una mínima lírica y empatía con los personajes, pero este engendro flaquea por muchas más zonas.
Para empezar, es la película más pretenciosa que he visto desde Crash.
Y ahora es cuando me toca definir la palabra pretenciosa aplicado a una película: una película es pretenciosa cuando es vacía o prácticamente vacía, falta de coherencia narrativa y/o congruencia en la personalidad de los personajes, y sus experimentos con las cámaras y fotografías resultan caprichosas, y sin embargo pretende ser una película arquetípica-clásica y un canto al tema principal al que se refiere.
Luego Babel , en este sentido, es pretenciosa. Quiere tocar tantos temas que la conclusión es finalmente nula.
¿Qué conexión tiene la historia japonesa con todo lo demás? ¿El rifle? Venga, hombre, que no nacimos ayer. ¿Y Gael García Bernal? ¿Qué hace aquí? Ah, claro, es su actor fetiche.
Y lo de Brad Pitt ni cuela. Ponerle ojeras postizas y barba cuarentona no es motivo para… en fin, que puede funcionar, pero no cuela. Por no hablar de acostada-en-la-cama-todo-el-tiempo Cate Blanchett.
Señores Iñárritu y Arriaga, los espectadores sabemos que la vida es dura. Y que el mundo no está muy bien hecho. Sabemos también que cada país funciona con un idioma, y que es difícil comunicarse. Los espectadores no somos tontos: no nos hagan parecerlo. No hace falta que nos planten en Marruecos, México o Japón, con una fotografía y una ambientación atractivas, para que nos demos cuenta de todo eso. Y además, tan abarrotados de típicos-tópicos.
Las consecuencias fatales que pretenden ser emotivas y poéticas provocan indiferencia. La banda sonora del gran Gustavo Santaolalla es solvente y efectista pero no aporta nada.
Y si no fuera por la japonesa Rinko Kekuchi y la mexicana Adriana Bazarra, estaríamos hablando de un truño que te cagas. Todo está tan metido con calzador que su verosimilitud está en punto muerto.
Lástima, porque se le ha dado tanto bombo a este intento de gran película que habrá gente que la defienda a muerte. En eso está la riqueza humana: en que todos pensamos diferente.

PD: Me entero de que esta película es candidata a los Oscar. Y que como mejor actriz están Pe y las cuatro de siempre. Los Oscar cada vez están más feos…

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La infancia de los 90


Este post va exclusivamente dedicado a hacer una apología de la infancia de los 90. Mi infancia, en definitiva.
Viendo que hoy en día los niños de 12 años saben más que yo con 20, que tienen mayor bagaje sexual que yo, mayor picardía, se me hace imposible imaginármelos jugando a las cosas que yo y mi generación jugábamos.
Para empezar, las chapas. Las chapas han sido un elemento fundamental en mi tiempo libre. Recuerdo que monté con mi hermano una liga de fútbol con 16 equipos, cada uno era una bebida en particular. Nos repartimos 8 para cada uno y fuimos jugando jornadas una detrás de otra, con un garbanzo como balón Nike reglamentado y las porterías eran chapas de color latón. El estadio, el suelo. Estábamos realmente obsesionados. Cuando terminábamos una jornada, nos poníamos enseguida con otra. El líder era Seven Up, invicto en la competición. No conseguía que mi hermano perdiese con ese equipo. Llegamos a las 18 jornadas y luego nos consideramos demasiado mayores para divertirnos con unas chapitas, así que nos pasamos al Pro Action Football.
Por si no sabeis lo que es, os resumo: un juego con miniaturas de jugadores que tienen un imán, y así atrae un pequeño baloncito de metal. El estadio estaba muy currado, era una tela verde con las líneas pintadas que de vez en cuando planchamos. Hicimos una liga increíble con el Pro Action Football. Nos inventamos equipos, jugadores y hasta árbitros ficticios. Establecíamos presupuestos y hacíamos fichajes, puntuábamos a los jugadores… Aún sonrío cuando me acuerdo. Todavía guardo la base de datos de los jugadores. El mejor se llamaba Gerardo Turiel, y era delantero.
Con mis amigos de clase jugábamos en los recreos, aparte del consabido partidito de fútbol con una pelota de tenis, a las canicas. Cada uno nos llevábamos nuestro montón y luego era imposible identificar tus canicas de las de los demás. Como nuestro patio era de albero, era dificílismo cavar hoyos. Pero lo conseguíamos, con tal de ponerle emoción a la cosa.
Antes de eso jugábamos con unos juguetes llamados Zbots, que básicamente eran dos clanes de robots enemigos que tenían cada uno su base y luchaban entre ellos. Todo, con nuestra imaginación. Y simultáneamente también eran populares Knex (un híbrido entre Lego y Meccano) y Mighty Max.
Y también jugábamos a que éramos los Power Rangers, una serie de aquella época. A mí me asignaban el azul porque era el único que tenía gafas. Las cosas de la vida. Reproducíamos los capítulos que habíamos visto el día anterior como si nosotros fuéramos los verdaderos actores.
Y por último, los juegos de mesa. Soy férreo defensor de los juegos de mesa. Además del Monopoly y el Hotel, había otros del estilo que no sé si han desaparecido ya, como el Metrópolis (qué gran juego este último) y el Palé. También el Pictionary, el Primero de la Clase, el Idioteces, el Chalados, el Respóndonos, el Trivial Pursuit, el Juego de la Ciencia y tantos y tantos juegos de mesa que no puedo entender por qué están en desuso.
Reconozco que estuve realmente intoxicado con la Sega MegaDrive en su momento, pero me niego a creer que la Wii, la XBOX 360 y sucedáneos han sido los encargados de reemplazar a todo esto. Lo que está cambiando todo.

Imagen de: http://es.geocities.com/memoriaspromo99dos/images/elbaul/chapas.jpg

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Mejor que un rey


Cualquiera de nosotros, oh humanos pertenecientes a la mayoritaria clase media (al menos en el mundo occidental), vivimos mejor que un rey del siglo XVIII. Tenemos mayores comodidades y mejores servicios. Ojo, me refiero a lujos y comodidades, ya que nosotros no tenemos potestad para mandar sobre un ejército, convocar orgías semanales ni hacerse con una mansión (con la malo que está el tema de la vivienda).
Para empezar, un rey, por mucho rey que fuera, no disponía de aire acondicionado, electricidad y/o calefacción. No hablemos de la higiene y los servicios médicos. El teléfono, Internet, la radio, las minicadenas, acceso a la cultura y a la información en general, los automóviles, trenes, barcos y aviones (y autopistas), las lavadoras y electrodomésticos en general, la calidad de la comida, de la ropa. La esperanza de vida es de casi el doble. Nos ponemos infinitamente menos enfermos y una gripe raramente pone en peligro nuestra vida. Y si fuera así, nosotros al menos tenemos una ambulancia que nos recoja y nos lleve a un hospital en el que nos atiendan profesionales y no alquimista o estudiantes de anatomía que todavía creían que un gusano era el causante de la caries.
Por no tener, no tenían ni un IKEA cerca para reornamentar sus castillos.
La diversidad de la música y la literatura es mucho más abundante. Ahora tenemos cine y ciertos (pocos) buenos programas de televisión, el fútbol. No tenemos que escribir con pluma y mojar en tinta cada dos minutos. Por supuesto, es mucho más probable que sepamos leer y escribir (no todos los reyes eran tan afortunados).
¿Qué pensarán de nosotros los que vivan en el año 2300? Bueno, no de nosotros, que no somos una referencia porque somos la clase media. ¿Qué pensarán, por ejemplo, de cómo vive Bill Gates, el hombre más rico de la actualidad?

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