Instalándome

Hace ya una semana que vivo en el piso, en calidad de emancipado, y quiero retratar aquí mis impresiones

1. Ahora puedo decir, bien alto y claro, que el tiempo es para mí. No en el sentido de que estoy haciendo lo que me da la gana, ya que los exámenes de septiembre son inminentes y el tiempo lo distribuyo mayoritariamente a estudiar. Me refiero a que lo que tengo que hacer, lo hago como quiero y cuando quiero.

2. Consecuencia directa del 1: Los días se me hacen largos, largos, largos. Esto para mí representa una bendición, ya que suele pasarme que cuando me doy cuenta de todo lo vivido durante el día, aún son las dos de la tarde, o las cuatro de la tarde, o las seis como mucho. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo así. El día transcurre y cuando llego a la cama, me siento contentísimo de todo lo que me ha cundido.

3. Hablo ahora de las presuntas consecuencias negativas de emanciparse, que vienen a ser:

· Tener que hacer la compra. Cierto es que resulta tedioso hacer una lista de la compra cada dos o tres días, e ir pensando continuamente qué comprar para almorzar o cenar, o qué productos de aseo y/o limpieza haría falta reponer. Pero, la satisfacción de que de repente, uno ha de estar listo para comprar la mejor leche en relación calidad/precio, los cereales que más te gustan o una de esas míticas latas de fabada, hace que al menos a mí me merezca la pena. Y un nuevo placer descubierto: creer que la compra te va a costar 10 euros más de lo que finalmente te cuesta. Da la sensación de que esos 10 euros los has ganado en la lotería.

· Las tareas de la casa. Repentinamente, uno se ve ante la tarea de fregar, limpiar salón, habitación y cuarto de baño, lavar, estar continuamente de que no se manche nada (porque luego hay que limpiarlo). No me supone tampoco una desventaja, ante días tan largos, y con Genesis puesto a todo volumen, incluso resulta curioso y llevadero.

· El tratamiento de la ropa. He de confesar que aún no me he emancipado en cuanto a la ropa, y por ahora seguiré contando con ese cesto mágico materno por el que dabas la ropa sucia y te la devolvía limpia y planchada. De todas formas, es un continua preocupación por la ropa limpia, sucia, doblada, no doblada… uno de mis mejores descubrimientos ha sido aprehender el famoso método chino para doblar la ropa en 2 segundos. No soy el mismo desde entonces.

4. Una ventaja que me presentó mi madre tras asumir mi independencia, fue: “Esto va a ser positivo. Nos vamos a ver menos, así que cuando nos veamos, nosotros tendremos más ganas de ti y tú de nosotros”. Amén. Se está cumpliendo casi a la perfección.

5. Con la emancipación descubre uno un mundo abierto por delante y se hace inevitable (no sólo por mí, sino por todos los que conozco que han seguido este camino) imponerse ciertas rutinas. Pueden ser tan ridículas como proponerse no perderse jamás Sé lo que Hicísteis (ahora sí que sí), hacer 10 ó 15 abdominales por la mañana, recién levantado, no almorzar nunca después de las 13.30 o dormir la siesta entre las 13.45 y las 14.30.

6. A la pregunta “¿Y si…?”, los únicos límites que existen son los que se ponga uno mismo. No hay nada ni nadie que suponga un obstáculo para desempeñar las locuras que a uno se le pase por la cabeza. Suerte que soy un chico formal y responsable, y jamás se me ocurriría… ejem…

7. De un día para otro, hay casos en los que te conviertes en un persona más interesante a los ojos de los demás sólo por el hecho de vivir solo en un piso. De hecho, los hay que se intentan aprovechar de la situación, al puro estilo C. C. Baxter en la película El Apartamento. Quien la haya visto, sabrá a qué situación tan deplorable me refiero.

8. Decorar mi nueva habitación se ha convertido en una labor interminable y a la vez placentera, ya que adornar una pared gigantesca con posters de Mike Oldfield, paisajes, películas y el Sevilla Fútbol Club, es hacer evidente el mundo personal que cada uno posee, y desde luego alimenta el ego saber que esa pared puede ser completada con lo que uno quiera.

Esta semi-independencia, está siendo a todas luces un antes y un después. Aún no sé cómo no me había atrevido antes a ponerme en marcha, a pesar de todo lo que conlleva. Creo que esta es mi oportunidad para demostrar muchísimas cosas, a mí mismo y a los demás.

About these ads

7 comentarios

Archivado bajo Diario

7 respuestas a Instalándome

  1. Enhorabuena luisfer,eres un valiente en esta sociedad donde muchos se acomodan parasitariamente.No es tan importante demostrar nada a nadie como tu propio crecimiento,gracias por tus entradas,ah, no es mas oportuno el verbo reponer que regenerar? No se como tu veas.

  2. Génesis + limpiar el polvo = infierno
    Podrías aprovechar parte del tiempo ese que te sobra en tus días largos para lavar tú solito la ropa…

  3. Tengo muchas ganas de visitarte en tu nuevo palacio de libertad….

  4. Gloria, te gusta picar más que a una tonelada de guindillas.

    Luisfer, esas ansiadas sesiones de cine cutre, cerveza semi-importada y otras drogas de menos calibre.

  5. Attiffany´s

    Hola de nuevo, sólo me ha dado tiempo de leer esta última entrada, pero vaya comienzo!! me alegro del giro que toma tu vida, creo entrever que será verdaderamente positivo. Te seguiré leyendo, besos y hasta pronto.

  6. Unknown Man

    No dejes que las pelusas colonicen vuestro piso, una vez que lo han tomado no hay quien las eche.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s