Archivo mensual: julio 2008

Portadas de discos que quitan el hipo

Me pasa mi amigo Banyú un meme que me ha divertido sobremanera (al contrario que la mayoría de memes), y que consiste en aportar cada uno las peores portadas de discos que se haya echado a la cara. Ahí voy:

Tino – Por Primera vez. Atención a la postura del tal Tino, unido a su vestimenta, y el horrible popart de la parte de arriba. Vamos, a todo en general.

Queen – The Miracle. Este disco lo llevaba siempre mi tío en el coche, y lo que peor llevaba es que comparten los ojos. Seguro que cuando se descubra vida extraterrestre, su aspecto físico será bastante menos horrendo.

Alejandro Magno – Los chulos son pa’ cuidarlos. El mítico autor de ‘Corazón Partío’, mejor que no se acuerde de sus comienzos… nada menos que Alejandro Magno.

Heino – Liebe Mutter. Querida madre, se llama el disco. Dicen que cuando vio el tinte de pelo de su hijo, le dio un ataque de ansiedad y murió.

Merrill Womach – Happy Again. Dejando de lado el lamentable ¿montaje?, este Womach da grima. Pero tela.

Rulli Rendo – El toque es un… ¡¡¡golazo!!! Ni falta que hace comentar nada.

Christian Crusaders with Al Davis. Y aquí sólo puedo comentar: Madre del Amor Hermoso.

José Ángel – Madre soy Cristiano Homosexual. No tengo interés en conocer a José Ángel, ni siquiera al autor de la portada. Quiero conocer al productor, que se ha dejado la pasta para que este ¿disco? sea una realidad. Debe de ser un tipo fascinante.

Beatles – Yesterday and Today. A ver si me aclaro, los míticos de Liverpool son ¿doctores? y juegan con bebés de plástico decapitados. Brazil + La Naranja Mecánica. Esta noche no duermo.

La última ni siquiera me atrevo a ponerla. Es de Millie Jackson, se titula Back to Shit y sólo podrá verla quien esté preparado para algo absolutamente abominable, a la par que cutre e inverosímil por su falta enfermiza de gusto y/o decencia. Avisados quedais. Ahora podeis dar clic aquí.

El meme no se lo paso a nadie porque dudo que alguien me supere. Bueno, sí, el que encuentre un disco del Fary que yo no he sido capaz de hallar en Google Imágenes.

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Un día nuevo

En la vida hay dos tipos de personas: las de llamar y las de “que las llamen”. Yo soy de las segundas. Sin embargo, ayer por la noche fue curioso. Aprovechando que mi madre no me llamó para que la ayudara en el restaurante, y harto de estudiar ALFA, llamé por teléfono a tres amigos, y con ninguno de ellos pude concretar un plan para cenar fuera. Revelador. Me paso el día dando largas a la gente porque estoy todo el día liado, y cuando de verdad me apetece un poco “perder el tiempo” en buena compañía, me encuentro con el personal dándome con la puerta en las narices.

Así que cené solo. Pedí algo del bar de abajo, me lo tomé en el salón, y puse a mi lado mi maravilloso ventilador de 24 euros, que sólo tiene tres posiciones: el cero (apagado), el uno (fresquito insuficiente aunque acallador de quejas) y el dos (brisa ruidosísima, que vuela sin piedad todos los papeles que tengas en la mesa). Por cierto, que la conclusión más importante que saqué de la cena es que a partir de ahora me declaro fan absoluto de la ensalada con salsa rosa, piña, pollo, jamón y no sé qué más. El día que sepa qué ingredientes forman la salsa rosa, se perderá todo el encanto.

Y luego intenté dormir. Ando un poco preocupado porque ya llevo unas 48 horas sin dormir, y no hay, como suele suceder en la raza humana, consecuencias fisiológicas tales como el dolor de cabeza, el cabreo omnipotente, los ojos rojos, pitido en los oídos y náuseas frustrantes. Ni pizca de sueño. Como lo que le ocurre al protagonista de ‘Phenomenon‘, pero sin ser más inteligente. Es un secreto a voces que he tenido problemas de insomnio, pero pensaba que la tranquilidad de vivir solo, libre de ruidos y preocupaciones que no dependen de mí (al menos la mayoría), acabaría de raíz con este problema.

Por suerte, no tengo tiempo de aburrirme, aun empleando las nuevas horas disponibles de no-dormir. Me he tragado la primera temporada de ‘Big Bang Theory’, las desavenencias de unos nerds en clave de humor. Me ha gustado especialmente la aplicación del gato de Schrödinger a la hora de lanzarse a salir con una chica. No tiene demasiado mérito ver una temporada del tirón, porque los capítulos de esta serie son de apenas dieciocho minutos.

También estoy escribiendo. Escribiendo DE VERDAD, no sólo profesionalmente como lo vengo haciendo estos últimos meses. Dice mi amigo Jaime, y con razón, que me estoy convirtiendo en “una puta de la prensa”, y que ya sólo escribo cuando hay dinero de por medio. Por tanto, he retomado mi novela más ambiciosa y me estoy planteando una vuelta de tuerca, nuevos personajes y nuevas motivaciones. Por supuesto, sigo adelante en Blogdecine, y de forma mucho más ranqueante (por desgracia), en Papel en Blanco y ZonaFandom. Nunca viene mal una gran cantidad de dinero de golpe por hacer lo que más me gusta.

Hoy se presenta un día nuevo: 29 de julio de 2008, y lo único que se me ocurre respecto a esto es ¡tengo tanto que hacer! Pero antes voy a desayunar, y a propósito que tengo una caja de cereales sin abrir. Luego, ya pensaré en algo…

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Un Obseso de la Realidad, en FNAC Sevilla

El día 23 de julio, a las 20 horas, volveré a hablar del novelista de ciencia-ficción Philip K. Dick (1928-1982) a través del libro que, como muchos sabeis, escribí el pasado mes de enero.

El libro en cuestión se titula ‘Un Obseso de la Realidad’ y la charla consistirá en un recorrido por la obra del autor a través de nueve de sus novelas y su enorme influencia en el cine.

Será en FNAC Sevilla, sito en la avenida de la Constitución, y tengo que agradecer a José María Villa y a Manuel Pilar Romero que me hayan facilitado poder tener esta oportunidad. Si Os espero a todos allí.

Dejando de lado el enorme error tipográfico que es imposible obviar, me ha hecho mucha ilusión verme incluido en la agenda cultural de FNAC Sevilla para este mes de julio:

Enlace | Un Obseso de la Realidad

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Campamento de Verano

Además de haber estado de exámenes, liado con mis críticas de literatura y cine y otros menesteres que desde luego no justifican mi larguísimo periodo de ausencia en este blog, he estado de monitor en un campamento de verano en Cazalla de la Sierra.

Lo cierto es que ser monitor en un campamento era una experiencia nueva para mí (ya había sido monitor en alguna que otra convivencia o campamento, pero no con tantas responsabilidades), y Dios sabe que ha merecido muchísimo la pena. Conocí a la mayoría del resto de monitores en la Semana Santa de 2007, y me alegro muchísimo de no haber perdido el contacto con ellos desde entonces. Haber sido monitor ha sido un paso más en el camino de perfección que intento llevar por bandera, ya que sentirme responsable, junto a los demás monitores, de unos 60 adolescentes entre 16-19 años en su mayoría, es un reto se mire por donde se mire. Paso a enumerar las características principales de mi experiencia:

Cansancio físico. El día que más he dormido han sido unas 4 horas, teniendo en cuenta que tenía que quedarme a vigilar que todos los acampados se metiesen en sus respectivas tiendas, y lo que es más, separados en cuanto a género, ya que en una reunión previa decidimos que no podían dormir mixtos en una misma tienda. Además, tenía que levantarme el primero para despertar a los acampados, y ducharme (las duchas estaban a casi diez minutos de las tiendas) y preparar el desayuno con tiempo respecto a los demás. Una siesta entre actividad y actividad, o un baño en la piscina era a veces lo único que me mantenía con vida. No sólo era sobrevivir el día a día, sino que también tenía que mantener una actitud participativa en todo momento, y eso requería un extra de energías que no sabía de dónde sacarlo.

Sentido arácnido. Desde que abría los ojos por la mañana hasta que los cerraba por la noche, tenía que atender las necesidades potenciales de los niños, cuando no ayudar a algún monitor a cualquier juego, actividad, dinámica que hubiese preparado. Si algún acampado tenía alguna duda o necesitaba cualquier cosa, tenía que venir a nosotros, pasarnos los problemas a nosotros. Fueron totalmente conscientes de esto, así que continuamente tenía que tomarme en serio que uno de los acampados perdiese su esterilla, o que otro no se lo estuviese pasando muy bien por tal o cual razón. Siempre había algo que hacer o algo en qué ayudar, la cuestión era “percibirlo”, como en el caso del sentido arácnido de Peter Parker.

La figura del monitor. El monitor es, para bien o mal, absoluto protagonista de una experiencia como ésta. Yo no era de los más carismáticos, pero tampoco de los menos. Y sin duda mi popularidad era considerable. Cuando llegué del campamento, comprobé que mis contactos en el Messenger o en Tuenti habían subido como la espuma. Algunos de los que me agregaban apenas habían intercambiado dos palabras conmigo en todo el campamento. Pero claro, que yo, como monitor, no les hablase, no quiere decir que no supieran de mi existencia. Uno de los días di una charlita sobre la situación en Corea del Norte, algo que lo que me gusta hablar como ya sabeis los que habeis leído esto. Ver cómo, durante 20 minutos, todos me miraban con atención sin pestañear y haciéndome muchas preguntas luego, fue algo que ya había vivido antes pero que sin embargo me conmocionó. El partido de la final de la Eurocopa nos pilló en el campamento, y lo que se nos ocurrió a mi amigo Fran y a mí fue coger dos megáfonos y animar el cotarro, como dos comentaristas improvisados. Personalmente, y como muchos me dijeron luego, aquello fue la mejor posible de vivir aquel partido. Con todo el mundo animando, las caras pintadas, y con una celebración posterior memorable, fue glorioso.

La gente. Durante el campamento, me encantaba observar cómo nos reunimos tanta gente que no teníamos apenas nada que ver unos con otros. De hecho, los monitores éramos el plantel más variopinto que pueda encontrarse. No creo que tuviésemos mucho que hablar entre nosotros si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias. Con todo, nuestra compenetración (por lo menos entre la mayoría) era total, el buen rollo que se destilaba era absolutamente palpable. Diferencias de todo tipo, desde la edad hasta la forma de pensar. ¿Y qué me llevo? El conocer a gente nueva, gente que ya conocía pero que ya puedo considerarles amigos, y amigos que ya tenía pero que ahora puedo considerarles amigos del alma.

El año que viene volveré a ser monitor del campamento con la parroquia del Espíritu Santo de Mairena del Aljarafe, que es la que gestó la idea de hacer este campamento. Sé que cuando llegue el momento, estar en tan buena compañía, aislado de la ciudad, del móvil, del PC y de las prisas, me sentará otra vez como nuevo. Volveré a estar reventado, pero volverá a merecer la pena. Con sólo ver las caras de los niños, agradeciéndonos nuestro esfuerzo y contentos de estar allí, disfrutando de la experiencia, ya no habré ido en vano.

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