Pesadillas elementales

Está chunga la cosa

Está chunga la cosa

Tal y como va el presente blog, uno ya no sabe de qué va a hablar Luisfer en el siguiente post (sí, vuelvo a hablar en tercera persona, porque me da la gana). Lo cierto es que Luisfer está un poco harto de visitantes que creen en el horóscopo, que no tienen ni idea de leer entre líneas un texto. Pero se compadece del lector medio, que ha visto cómo, en dos años, ha habido un plantón de dos meses sin causa conocida, y una diversidad de temas de lo más pintoresco. He pensado en algo radical para atajar esta incertidumbre. Algo que le va a encantar a todo aquel que siga este blog con mínimo interés y asiduidad. Y como diría el del bigote, ‘estamous trabahandou en ellou‘.

Resulta que hoy voy a hablar de Sherlock Holmes. El personaje de Arthur Conan Doyle del que se están haciendo, en el momento que escribo esto, dos adaptaciones al cine. Una por parte del pirado que soportó a Madonna, con Iron Man de protagonista. Otra que surge de la mente del que creó ‘Supersalidos’, con Borat. Ustedes mismos.

Yo leía a Sherlock Holmes antes de lo que ustedes se creen. En la estantería estaban tres libracos de Orbis, esa gloria de los libros por fascículos. Los títulos eran: Obras completas (I), Obras completas (II) y Obras Completas (III). Me los leí a la inverosímil edad de 10 años. ¿Y cómo pudo?, es la pregunta. Empecé con los relatos, que eran “cortitos”, y no tenía consciencia de lo que estaba leyendo. Era un niño con gafas grandes que leía cosas de adultos. Sexo, incesto, violencia, crimen premeditado, palizas, ira, remordimiento, ironía, sexo, ironía, por este orden.

Pero lo que realmente me impactó fue la película, claro, que es lo que a un niño le entra más fácilmente por los ojos. Estoy hablando de ‘El secreto de la pirámide‘ o ‘Sherlock Holmes y el Secreto de la Pirámide’ o ‘Las aventuras del joven Sherlock Holmes’, cada uno lo conoce de una manera.

Es una película del mediocre Barry Levinson y con actores totalmente desconocidos, excepto Anthony Higgins que es el malo maloso de turno. ¿De qué va? A modo de precuela, Sherlock Holmes es un estudiante cursilón e insoportable, con el pelo rizado y nariz grande, y Watson, gordito y simplón, anda siempre pegadito a él, se refugia en el popular Sherlock para no sufrir bullying. Como el aspirante a detective tiene sangre en las venas, se fija en Elizabeth, la que está más buena del lugar, para entendernos.

A todo esto, que unos encapuchados (templarios, que diría Dan Brown) hacen estragos con una cerbatana que lanza flechitas con veneno y hace sufrir horrorosas alucinaciones a los que reciben dicha flechita.

La vi con mis dos hermanos (entonces sólo habían nacido 2 de 4). También estaba mi madre y mis abuelos. Nos tapamos los ojos mil veces, y nos íbamos del salón con cualquier excusa. Me encantan las excusas que ponen los niños para no fijar la mirada hacia la tele y no admitir que tienen miedo a lo que están viendo. En mi caso, tenía que ir al cuarto de baño, y eso me evitó ver el nudo de la película (claro, claro).

Los efectos especiales me impresionaron. Hombre, era el año 1994 y el film era de 1987. Y aún no había visto ‘Jurassic Park’. Supongo que entonces eso me pareció el acabóse. Las secuencias en las que se mostraban las alucinaciones, especialmente extensas, me dieron pesadillas durante días. Y sólo pensé, qué huevos le echa Sherlock Holmes. ¿Cómo puede seguir avanzando en la investigación, con lo que se está cociendo? Bueno, realmente no pensé eso. Tenía 7 años. Pensé: ¿por qué no tiene miedo?

Sherlock Holmes me dio una lección sobre el miedo. No sólo no se rajaba, sino que terminó liquidando al malo y reafirmándose en su condición de joven detective. Y esa película fue mítica, para mí y para mis hermanos, porque representó durante un tiempo el tema estrella de mis pesadillas. ¿Alucinaciones que te invitan a suicidarte? Dios mío de mi vida.

Otro crack de mis pesadillas de toda mi vida era Rascar Capac. Pero eso es otra historia.

Les dejo una de las escenas que no vi en su momento, porque tenía que ir urgentemente/casualmente al cuarto de baño, ante las risas de mi madre y de mis abuelos. Mis hermanos sí tuvieron huevos de quedarse a verla. Maravillosa música de Bruce Broughton, claramente inspirada en ‘Carmina Burana’.

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4 comentarios

Archivado bajo Cine y Televisión, Diario

4 respuestas a Pesadillas elementales

  1. Esta peli también es mítica en mi historia personal. Qué buena me parecía la joía.

  2. Juan Diego

    La vi cuando la estrenaron… en el videoclub de mi pueblo. Me gustó. Hace poco la pusieron en la tele y cometí el error de volver a verla. No me gustó tanto. Eso sí, el guerrero que sale de la vidriera me impresionó de nuevo.

  3. De 1985, campeón ;). A mí aún me sigue pareciendo un gran ejemplo de lo que puede ser cine comercial de calidad.
    Un saludo.

  4. Mike Lavatibas

    Tío, sinceramente, ¿ Quién cojones te crees?

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