Archivo mensual: mayo 2009

Testing y usabilidad web

En los últimos meses estoy enfrascado en un campo de la informática que me interesa especialmente, a raíz de mi experiencia en Imaginática 2009. Se trata del beta-testing y la usabilidad web. Esto ha propiciado mi progresivo retiro del mundo 2.0 (a excepción de este blog).

En la actualidad, estoy realizando mi proyecto de fin de carrera sobre esta materia, y colaborando con Indevia en un proyecto de eLearning haciendo ídem de lo mismo.

Como muchos de ustedes me preguntan en qué ando ahora, y cada vez que intento explicar mi labor actual, la pereza me invade al comprobar que es un concepto más abstracto de lo que parece, lo ilustraré aquí de una forma muy gráfica y sencilla:

TESTING

ristomejide

Sin ánimo de desmoralizar tanto como Risto Mejide, pero el tester de un proyecto web es el encargado de descubrir/revelar/informar de errores y defectos que pudieron pasar inadvertidos para los miembros del equipo de desarrollo. Debe saber leer un código con soltura, sin importar que desconozca el lenguaje en el que está escrito (eso es lo de menos). Lo que sí ha de conocer con fluidez es el funcionamiento de bucles (while-for) y estructuras condicionales (if-else) porque suelen ser los lugares donde aparecen más errores.

El tester es un médico de páginas/aplicaciones web 1. Localiza los síntomas, receta medicamentos y decide si hay que hacer cirugía. Comprueba, por ejemplo, que se eviten cosas como ésta:

error

Una de las tareas del testing es hacer ensayos para ver que la página no se “cuelga” si se meten 1000 personas a la vez para hacer exactamente lo mismo. Hay quien, como Glenford J. Myers, que lo considera un arte. En ello estamos.

USABILIDAD

Mejor que definir lo que es la usabilidad, pongamos ejemplos de lo que es y no es usabilidad.

· Emplear 5 minutos de tu valioso tiempo intentando cambiar el nombre de tu álbum de fotos, NO ES usabilidad.

· Que para meterte en tu cuenta le des a “Iniciar Sesión”, y para salir a “Cerrar sesión”, NO ES usabilidad (el antónimo de “iniciar” no es “cerrar”).

· Que le des a “Amigos” y salga una opción para buscar amigos, en vez de tu lista de amigos (que seguro que era lo que querías), NO ES usabilidad.

· Que en tus amigos con actualizaciones recientes, salga 2 veces el número de comentarios nuevos que tienen en su tablón (uno en verde y otro normal), NO ES usabilidad.

· Que bajo el aspecto aparentemente limpio, necesites un buen rato para saber qué puede hacer exactamente Tuenti por ti, NO ES usabilidad.

· Que sea una tarea de héroes buscar de forma sencilla las estadísticas de un jugador esta temporada, el famoso cuadrante de altas y bajas del verano, o los últimos resultados de la selección española, NO ES usabilidad.

· Que sea absolutamente imposible sacarse un billete de tren ida y vuelta Sevilla-Valladolid con escala en Madrid en un servicio web que probablemente ha costado millones de euros, NO ES NI MUCHO MENOS usabilidad.

Ir a http://www.google.es, a la pestaña imágenes, escribir “Olivia Wilde”, darle a enter, y encontrar esta memorable imagen con sólo tres clicks y un gasto de tiempo mínimo, ES usabilidad.

Así que ya saben, el autor de este blog está investigando de forma incesante en este bonito e infravalorado terreno de la ingeniería del software.

Gracias a Wilsoke y Enreas por sus aportaciones.

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1 Pressman, en Ingeniería del Software: un enfoque práctico (5ª edición).

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Hoy es un día grande

Quizás no lo sepan, pero cuando van, cada mañana, a su trabajo, su oficina, o a sus menesteres, conviven con al menos un devoto de una religión que nada tiene que ver con el catolicismo o el islamismo. Todos ellos, sin excepción, se han convertido a partir del día 22 de septiembre de 2004 en adelante.

Esa religión se llama Lost. Para convertirse a ella sólo hay que dejarse convencer por ese amigo/compañero/conocido que alguna vez nos ha dicho: “Oye, te voy a pasar una serie que se llama Perdidos, que ya verás, te va a encantar”. A todos nos ha pasado (en mi caso, fue este señor). Entonces, desde el más profundo escepticismo, uno tiene un proceso puramente ascético, que deambula entre el esfuerzo racional y la fe ciega.

Sí, estamos hablando de una serie de televisión. Pero también de un reto para nuestros cerebros. Dijo Abel Antón, célebre corredor de maratones, que hay un momento en la carrera en la que el cuerpo te pide dejarlo. Dejarlo ya. Con Lost pasa igual. A día de hoy, son más de cien capítulos los que tenemos disponibles por la red, para verlos cuantas veces queramos. Y es un camino tortuoso. Porque ver Lost es buscar la armonía con un argumento intrincadísimo, con multitud de personajes con los que hemos de empatizar a la fuerza, disfrutar de la intensa y acertada música de Michael Giacchino, y con unos cambios de concepto y de ritmo que sólo un guionista genial puede crear. Como digo, no crean que es fácil. Para seguir Lost, uno ha de tragar con multitud de incoherencias y resignarse a ser un espectador permanentemente desorientado (no es casualidad el título de la serie). Dice Henrique Lage, hablando sobre los últimos capítulos: “Yo ya no sé quién es supervillano y quien no en esta serie. A mí me gusta pensar que solo son gente bien y mal informada.” Para que se hagan una idea.

Lost es una religión, repito. Mi padre y yo la profesamos. Mi hermana se está iniciando. Y no exagero si digo que Lost me ha acercado a mi padre. Cada vez que le envío un enlace de Megaupload con el último capítulo subtitulado recién sacado del horno. Cada vez que me pregunta algo relativo a la trama, o yo le pregunto a él. Cada vez que hacemos teorías absurdas sobre el futuro de los personajes. Desde hace cuatro años, han sido horas y horas las que hemos dedicado a hablar de Lost. No de forma obsesiva, pero sí muy perseverante.

Si no fuera una religión, no tendría sentido que, jueves tras jueves, los que vemos Lost, encontremos un nuevo sentido en el día: el de sentarse tranquilamente a ver 42 minutos llenos de suspense, misterio, y giros narrativos que requieren la máxima concentración. Dice JoeCricket, un usuario de Menéame, refiriéndose al futuro final de la serie: “Sin Perdidos la vida pierde un poco de esencia, el día que la quiten me sentiré desubicado. Lo digo en serio.”

Esta noche, el que escribe esto verá los dos últimos capítulos de la quinta temporada. Y después de esto, diez meses de sequía espiritual (sí, eso he dicho, sequía espiritual) hasta que llegue la sexta. La semana que viene, cuando mi padre haya visto esos capítulos, seguramente nos sentaremos a hablar de nuestro último encuentro con Dios. Sea Dios J. J. Abrams, Damon Lindelof, Carlton Cuse, Jeremy Davies, Michael Emerson o Terry O’Quinn. Eso nos da igual.

Hoy es un día grande.

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El esfuerzo, a lo largo de los años

sociales

1997
· Mirar en la Espasa-Calpe de la biblioteca del colegio. Copiar a mano en el cuaderno.
· Pedir a papá permiso para usar su ordenador y copiar lo del cuaderno a un archivo en Word 97.
· Llamar al tío Miguel para que me preste un documental que tiene grabado de National Geographic en VHS sobre Irán y tomar nota mientras lo veo.
· Copiar lo que he tomado nota al ordenador.
· Pedir a Carmen, una amiga de mamá, que trabaja en una agencia de viajes, que busque algún folleto o revistas para conseguir fotos.
· Medir bien los espacios en el archivo de Word para las fotos.
· Estar pendiente del periódico por si pudiera conseguir más información y/o fotos.
· Juntarlo todo e imprimirlo.
· Pegar con cuidado las fotos y encuadernarlo en la copistería del barrio.
(Si papá está ocupado con el ordenador, o se estropea, hacerlo en máquina de escribir o a mano)

2000
· Ponerme con Juan, que no me cae bien pero tiene la última versión de Encarta.
· Copiar lo de la Encarta al Word y corregirlo, poniéndolo “con mis palabras”.
· Pedir a papá, que en su trabajo tiene “Internet”, que me traiga dos o tres páginas imprimidas con información sobre Irán.
· Completar lo de la Encarta con lo que me ha traído papá, que está en inglés y hay que traducirlo un poco.
· Ajustar tamaño de fotos, escanear las que me ha traído papá, e imprimirlo todo.

2009
· Wikipedia
· Google Imágenes y Google Maps
· YouTube: Irán
· Juntarlo todo y mandarlo al correo electrónico del profesor
(Aprovechar el inmenso tiempo restante para mirar mi correo, meterme en el Messenger, mirar el Tuenti y el Facebook y bajarme el último capítulo de Prison Break)

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¡Muchas felicidades! ;) :D

Tantas palabras y tan poco mensaje

Tantas palabras y tan poco mensaje

El pasado 21 de abril fue mi cumpleaños. Cumplí 23. Dirán que exagero si afirmo que empieza la contrarreloj, sobre todo teniendo en cuenta la de cabos sueltos que tengo que atar.

En mi familia siempre ha habido cultura de cumpleaños. Mis padres siempre nos han vendido (a mis hermanos y a mí), con toda la buena intención del mundo, que el día del cumpleaños debe ser un día especial, en el que tomemos más consciencia de nosotros mismos, nos merezcamos un homenaje, el sol brille como nunca y por consiguiente suene por todas partes I’m walking on sunshine.

A mí no me hace especial ilusión que me feliciten el cumpleaños (al menos, no AHORA). Pero esperaba con ansia este día para hacer un balance en referencia a la profundidad de mis relaciones sociales. Quizá suena cruel que mida algunas de esas relaciones por si se acuerdan de que cumplo años.

No sólo sería cruel, sino que es probablemente absurdo. Mi mejor amigo jamás se acuerda de mi cumpleaños, y sin embargo nunca me lo he tomado ni medio mal. Mi abuelo materno tampoco, y lo asumo porque es un abuelazo. Pero, sin embargo, quería reírme a costa de todos aquellos para los que mi existencia les importa un pimiento, y cuando llega la fecha de felicitar, el compromiso social les hace la faena de auto-obligarse a hacerlo.

Pueden no acordarse de mí en todo el año, y llega el 21 de abril, y aparecen las frases mágicas (no necesariamente en este orden):

1.- Muchas felicidades ;) :D !!!!! (insértense aquí todos los emoticonos y signos de exclamación que quieran)
2.- Estás to perdío (declinación andaluza de “estás muy perdido”)
3.- A ver si nos vemos
4.- Espero que te vaya muy bien/fenomenal/de maravilla/de escándalo
5.- Disfruta de tu día y que te regalen muchas cositas

Ante estas felicitaciones, totalmente estandarizadas e impersonales, tengo una reacción igualmente estandarizada e impersonal:

1.- Muchas gracias.
2.- No, perdido no estoy. Tengo un domicilio fijo, un teléfono fijo, móvil, un correo electrónico y hasta un blog. Otra cosa es que quieras acceder a ellos para que sepas realmente, y sin compromiso, cómo me va.
3.- “¿A ver si nos vemos?” ¡Pero si no nos vemos! ¿Crees que el hecho de que me felicite me va a impulsar a vernos? A mí no. ¿Y a ti?
4.- Claro. De aquí al 21 de abril de 2010 me irá de maravilla, no te preocupes. Si me atropella un camión o me voy a vivir a Vanuatu, no te preocupes, que te terminarás enterando.
5.- Ante esto, no tengo ganas ni de contestar.

Y ahora viene el leit motiv de esta reflexión: desde hace tiempo, tenía pensado darme de baja de Tuenti. No es una decisión de sopetón, lo tenía más que claro. En Imaginática 2009, tuve la oportunidad de charlar durante casi una hora con Ícaro Moyano, responsable de comunicación de Tuenti. Yo le expresé mi postura y él defendía la suya. Y sin problemas.

Pero quería esperar al día de mi cumpleaños para pasar un buen/mal rato viendo cómo muchos que, si me ven por la calle hacen lo posible por no saludarme, o no pasan del hola y adiós, de repente se dejan la vida en cumplir, quedar bien.

Vamos con los datos:

felicitaciones

Así que en total, me felicitaron 95 personas diferentes. ¿Me hace eso caer en la cuenta de que quizás soy un tío popular, que sabe cuidar de las relaciones humanas y debo sentirme agradecido, querido y apreciado? NO. Que sean 95 y no sean 7, lo que seguramente quiere decir es que no soy realmente selectivo con las personas que deben formar parte de mi vida, de mi entorno.

No por nada, sino porque de las 95 felicitaciones que recibí sólo me hicieron ilusión unas 12 o 13. Es decir: mis padres y mis hermanos, que me llamaron para ir a una pizzería a tomar una tarta, mi madrina, una amiga que se tomó la molestia de felicitarme desde Atenas, otro lo mismo pero desde Panamá, mi compañero de piso que lo hizo a las 10 de la mañana cuando todavía no me acordaba ni yo mismo de la fecha que era; y alguna que otra más.

El resto sólo vieron en la agenda de Tuenti que era mi cumpleaños, y lo hicieron por cumplir. Una vez pasada la fecha, la consecuencia directa, fue ésta:

tuenti

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