
Tengo una enfermedad desde siempre. Se llama catarata congénita. Se da un caso entre 10.000 niños, y consiste en “opacidades del cristalino que se presentan en los tres primeros meses de vida. Se consideran las anormalidades oculares más comunes y suponen una causa importante de deterioro visual en la niñez. Es la enfermedad responsable entre el 10 y el 39% de todas las cegueras ocasionadas en los niños.” (según discapnet.es)
Básicamente, con el ojo derecho no veo apenas nada. Colores, luces, sombras. Tápense un momento el ojo derecho, hasta el punto de que más a la derecha de su nariz no vean nada. Así vivo yo.
Mis padres notaron que algo me pasaba en la vista porque tras la pupila de mi ojo derecho veían un punto blanco. Así empezó una odisea de médicos, oculistas, hasta que finalmente me operaron en el Puerto de Santa María, Cádiz.
Llevo gafas desde los dos años. Mi dependencia hacia ellas es total, ya que si paso más de tres o cuatro horas sin gafas los mareos me producen vómitos, falta de equilibrio y fuerte ansiedad.
Durante mi infancia llevé parche en el ojo izquierdo (sí, el bueno), para que el derecho “trabajara” un poquito, y evitar tener un ojo vago hoy en día, así que esa época la recuerdo todo borroso. Sufrí la incomprensión de algunos profesores que no entendían que no veía la pizarra, y que por eso no podía hacer las tareas que me encomendaban.
Cuando estoy en la piscina o en la playa, donde evidentemente no puedo llevar las gafas para bañarme, necesito casi siempre un lazarillo que me diga dónde dejé mi toalla.
He sufrido incontables dosis de bullying durante toda mi etapa escolar, donde el resto de niños me miraban por encima del hombro por la apariencia de empollón que las gafas me daban, y porque sabían que, independientemente de mi fuerza física, ganarme en una pelea en el recreo era muy fácil: sólo había que romperme las gafas para derrotarme. No voy a negar que muchas veces me he sentido muy solo cuando me doy cuenta de que ninguno de mis amigos, conocidos, etc. es consciente de la dificultad que en ocasiones me produce ser prácticamente tuerto.
El miedo a que se me caigan las gafas y se rompan, me ha provocado tener vértigo y pasar un mal rato en mi visita a la torre Eiffel, la Giralda o cualquier monumento de gran altura. Además, jugando al fútbol tenía miedo a que el balón impactase en mi cara, y por tanto acabé siendo uno de los peores de mi clase en este deporte (y casi en cualquier otro).
Mi vista deficiente también afecta a la coordinación. Soy incapaz de hacer malabares por muchas horas de práctica que le eche.
El carnet de conducir me lo dieron por compasión. El examinador del práctico me aprobó a regañadientes, después de convencerle de que lo mío podía operarse, y que no sería así siempre. Lo mismo ocurrió con el lugar donde me hice el reconocimiento médico para poder adquirir el carnet.
La claridad me molesta sobremanera. No puedo mirar durante mucho tiempo a una hoguera, a un foco, o incluso a una bombilla encendida, porque la cabeza me empieza a doler terriblemente.
Hay una anécdota curiosa: en la Expo ’92 de Sevilla, en el pabellón de la Fundación Once, había una especie de “atracción” donde uno tenía que ponerse de portero con una venda y parar penalties. El balón con el que se tiraba un penalty, tenía un cascabel dentro, por lo que uno, guiado por el sonido y la intuición, tenía que adivinar hacia dónde iba el balón. Me tiraron cinco penalties. Paré tres.
Uno de los mayores miedos que he tenido durante toda mi vida es a quedarme ciego. Cuando tenía 14 años, un compañero de clase me clavó un bolígrafo en el ojo izquierdo (el que tengo bueno) por accidente. No pude abrir el ojo durante todo el día, y casi había asumido que me iba a quedar ciego de por vida. Aquella noche no dormí pensando en ello. Por suerte, a partir del día siguiente, empecé a ver algo y en una semana ya estaba totalmente recuperado. A día de hoy aún tengo el ojo rojo por culpa de aquello.
A veces, sufro pensando en cualquier otra época, porque sencillamente, ya estaría muerto. Alguien como yo, en la Edad Media o incluso en el siglo XVIII, no habría sobrevivido al no ser útil para muchos de los trabajos que se desempeñaban.
Por supuesto, no puedo ver ‘Avatar’ en 3D, como está haciendo ahora medio mundo. Conmigo, simplemente, esas gafas no funcionan.
Creo que todo esto ha influido fuertemente en mi personalidad. El hecho de partir en desventaja en tareas que para otros eran lo más sencillo del mundo, me ha hecho más fuerte, más perseverante, más exigente, más seguro de mí mismo. Si ustedes quieren, puedo emplear la palabra “tozudo”.
Por otro lado, creo firmemente en la llamada “compensación”. Al no poder confiar tanto en el sentido de la vista, es un hecho que tengo un oído extraordinario (no lo digo yo), y eso me sirve para hacer imitaciones, o componer canciones en el piano o la guitarra.
Es increíble la predisposición que han tenido mis padres siempre con este problema. No dudaban en comprarme unas gafas nuevas cada vez que rompía o perdía unas (y créanme, son caras y he perdido/roto MUCHAS), y en comprenderme y ponerse en mi lugar como no creo que muchos padres pudieran hacerlo. Cada vez que me acuerdo, mi sensación de agradecimiento hacia mis padres es tan intensa que apenas puedo contenerme.
Podría sentirme muy desgraciado y estar totalmente traumatizado, porque esto no es para menos. Pero hace años que lo superé. Al contrario: doy gracias a Dios (o a lo que sea que exista, si es que existe) porque podría haber nacido ciego, y siendo ciego no podría disfrutar de muchas de las cosas de la vida de las que ahora disfruto. Es el tópico de “podría ser peor”, pero me toca de una manera muy directa.
Imagen de José Miguel Martínez Pereda
Pingback: Bitacoras.com
Mi historia es parecido, sólo que yo he etnido “siempre” los dos ojos. Y digo siempre, porque yo también llevaba parche, y, como tu, en el ojo izquierdo.
Yo también he necesitado ayuda par volver a mi sombrilla, también he perdido “progresión” deportiva, he sufrido bullying, y, una de las cosas que más recuerdo de la Expo es el pabellón de la ONCE, pero yo no hice lo del portero, yo hice un circuito urbano, con unas gafas completamente opacas y un bastón de ciego. Yo también he sufrido el miedo a quedarme ciego una y otra vez, de hecho, siempre pensé que ese era mi futuro. Y como tu, la cantidad de dinero y el número de gafas rotas (nunca he perdido ninguna) ha sido impresionante.
La suerte que yo he tenido ha sido la de tener el dinero y poder hacerme una operación que me ha dejado soin mis casi 12 diptrías de astigmatismo miópico. Cuatromil euros para poder llevar una vista normal que me permitiera hacer una vida sin gafas y, con algo de suerte conseguir mejorar un pco mi visión. Ahora no dependo de mi protesis.
Un saludo, como en tantas ortas cosas, identificado al máximo contigo amigo. ;)
Se ve que no te gusta sacar el tema porque en todos estos años he sabido que tus problema de visión eran TAN graves. Eso explica porqué no te he visto nunca sin gafas y algún que otro detalle puntual.
Eres un caso típico de alguien que comienza con desventaja y que debe ponerse las pilas desde pequeño para estar a la altura de los demás, dando como resultado un adulto con más capacidad de sacrificio y de trabajo que el resto.
Yo también tuve mis desventajas de pequeño así que entiendo bastante bien de las putadas de las que hablas. Eso del “bullying” lo conozco bastante bien, solo que en mis días se llamaba que los niños me daban de hostias y las niñas me humillaban. Entonces no había anglicismos.
Y aún así se sale adelante, no porque haya que demostrar nada a nadie, sino porque hay que hacerlo. Estamos obligados a hacerlo y lo hacemos.
Pingback: Tweets that mention En el país de los ciegos, el tuerto es el rey « -- Topsy.com
Francamente, me has dejado alucinado. Primero, porque no tenía ni idea (sí, es cierto, tampoco te vas a presentar y decirlo así a la primera ;) ), y segundo porque has mostrado una fuerza y una decisión increibles… Me lo apunto en “posts inspiradores”. Un abrazo.
¿Sabes que?
Seguramente esos idiotas que no sabían mas que acosarte en el colegio ahora no son nadie en la vida y tu eres Ingeniero (si, con mayúscula), por desgracia hay mucho idiota suelto y a muchos nos ha tocado lidiar con más de uno.
Yo no tengo olfato, o apenas tengo, que evidentemente no es lo mismo, pero hace un mes hubo un escape de gas en triana y al gente salió despavorida y yo ni me enteré… De los pocos olores que percibo soy totalmente incapaz de distinguirlos y las cosas que tiene olores artificiales (sobre todo los perfumes) me marean muchisimo
realmente admiro tu fuerza y valentia…toda tu vida a ha sido una constante y yo por nada soy tan desconforme…perdon senor y Bendito sea porque apesar de todo te ha bendecido con tu oido y tu espiritu de lucha ! felicidades !
Oye amigo yo tengo un problema en mi ojo derecho pero a mi de chico me llevaron a un doctor y dijeron que no se podía operar así que todavía sigo sin ver apenas un poco pero me gustaría ver como los demás yo vivo en chetumal q.roo méxico y ati que te dijeron por que talvez ya hay una solución a mi problema por que la última vez que fui al doctor fue hace 11 años ahora tengo 19 y quería sabes si existe una posibilidad de operarme
Hola, siento presentarme así, puesto que no me conoces de nada… Tengo 16 años y el mismo problema que tú. Es más, hoy he ido al oculista y como siempre, me han deprimido, sin ninguna intención, en realidad me tratan muy bien cuando voy.
El caso es que me enteré de que podía acceder a una minusvalía con la que podría hacer una carrera pasando selectividad, ya que tendría una plaza reservada. Aparte de becas y más cosas que me comentaron. Me hizo sentir mal, porque no quiero esa minusvalía. Sé que puedo pasar la selectividad sin necesidad de esa ventaja…
Yo también estoy muy agradecida a mi madre, aunque ella no sabe muy bien como veo intento explicárselo como puedo y siempre me contesta lo mismo: ”Si pudiera cambiarme por ti, lo haría”. Es muy gratificante escuchar algo así de tu madre, a pesar de que nunca le permitiría eso.
Al igual que tú, he sufrido mucho en el colegio por mis compañeros y recuerdo cuando llevaba el parche y tenía la necesidad de ir sujeta a la bata de la profesora.
A pesar de ello, creo que soy realmente afortunada.
He de darte las gracias por esta publicación, me ha animado y emocionado mucho :)
Y disculpas por escribir un texto tan largo sin nisiquiera conocerte…
Un abrazo.
He llegado aquí por casualidad, y me encontré muchos post estupendos, y éste me ha impactado, me sentí cercana a ti, yo también he vivido lo que tu has vivido, sé que no es fácil y leerte me ha hecho admirarte…tienes mucho más de lo que no tienes, valor…en un mundo en que falta tanto, tu eres millonario. Gracias por compartir…un abrazo.
Mi historia es similar con la diferencia que a los
18 años el aftalmologo me recomendo una Eviceracion , entonces me quitaron medio ojo derecho y por estetica pues llevo una protesis ocular
que a pesar de llevarlo por diez años me molesta
mucho , por secreciones , irritaciones , y demas cosas.
Algunas vez pense en quitarme la vida , por las dificultades que tengo , es muy dificil sobrevivir asi , creo ser inteligente pero no fui capaz terminar mi carrera universitaria , no porque no pudiera por mi protesis , sino por por falta de recursos.
ahora tengo 28 años estoy un poco desanimado por la situacion pero nada se que vendran dias mejores .
Al leer esta pagina pues me dio mas fuerzas para
seguir adelante .
Gracias .
Estimado, no sólamente te entiendo sino qué no puedo sentir compasión, sino respeto; asumir tu postura cuesta mucho. Nadie más que los que comparten tu “situación”, “siente” lo mismo que tú. A los 48 años me detectaron una maculopatía en el ojo derecho, pero como el oftalmólogo estaba avocado a su ascenso promocional, dejó todo como estaba…Un miércoles empecé a darme cuenta que no veía bien, me dieron turno para el viernes. Allí sin embagues ni rodeos me dijeron que debía operarme y que perdería la visión…
Mi gran consuelo es que aprendí a moverme,a desplazarme, que conduzco mi auto sin problemas,
que veo a mi nieto ! En fin, Dios sabe lo que hace y
si no es así…prefiero no enterarme…
Un abrazote a la distancia y vamos todavía !!!!
A los 48 años mi retina derecha se desprendió y quedé con “visión monocular…” osea, tuerto. Ahora a los 60, después de tres operaciones horribles, doy gracias a Dios por haber podido ver a mi nieto, ver a mi esposa, mi inseparable compañera durante 35 años, por poder usar mi auto, usar la PC, etc. No sé cómo, pero Dios sabe lo que hace.
qué tal?
Fíjate que encontré este blog buscando razones por las cuales debería yo sentirme mal por ser tuerto.. y casi lo logras, con tu escrito casi entiendo a la gente que me tiene lástima por ser así..
Yo quedé tuerto debido al desprendimiento de retina, debido a no sé qué, algo que me pasó en algún punto entre 2002 (año de mi último examen de la vista con dos ojos) y 2005. Mi ojo izquierdo siempre fue el más miope (desde que empecé a usar lentes a los 17 años), y en realidad nunca me di cuenta en qué momento perdí la visión, alguna vez acostado sobre mi lado derecho, la almohada enfrente me tapaba la tv y fue ahí que noté que si no veía con el ojo derecho, no veía. En realidad no le di importancia y fue hasta mediados de 2005 que fui a ver a un oftamólogo (tratando de usar mi en teoría falta temporal de visión en un juicio por un accidente… otra historia). Yo pensaba que el tipo me diría que habría que tomar tratamiento, alguna operación, o pensaba yo, mi ojo se había vuelto flojo y necesitaría ejercitarlo.. pero no. Diagnóstico, desprendimiento de retina, agujero macular, antíguo, no hay nada que hacer. De hecho me acuerdo que el primer oftamólogo que me lo dijo me animó diciendo: “sí te podemos operar pero para ponerte un ojo de cristal, porque tu ojo se te va a secar y a caer”. Quizás en ese momento sí dije “uhmmm qué mal plan”, pero pues como siempre en estos casos, me fui a consultar más opiniones, que no hicieron más que confirmar la grandiosa noticia de que aparte de zurdo y con migraña, a los 25 años me declaraban oficialmente tuerto. En el último oftamólogo que visité, por fortuna, (uno muy recomendado acá en el DF mexicano), me dio una buena noticia: mi retina aunque desprendida y con el agujero macular, por alguna cuestión del destino, se atoró de alguna manera que por lo menos mientras no reciba un golpe fuerte o algo así, no resecará mi ojo ni me hará necesaria la operación para que no se reseque y pierda el órgano. Y también me dio otra noticia, mi ojo derecho necesitaba urgentemente una operación para soldar mi retina ya que el doctor detectó ya “fisuras” en la misma, y pues si se caía entonces sí quedaría completamente ciego. En una semana me operó, y a partir de entonces quedé sí, viendo con un sólo ojo, pero un tanto más tranquilo, sabiendo que al menos la visión en ese ojo, (miope por cierto, tengo como 7 dioptrías), la iba a conservar.
Nunca en la vida me he sentido triste o desanimado, mi esposa, mis papás, mi suegra, mis amigos me tienen cierta consideración, como que evitan tratar el tema, piensan que me afecta de más, es una cosa que los hace llorar, pero a mí en verdad no me cambió la vida para nada. Obvio sí me cuido, de por sí uso lentes, ahora no me los quito por nada, por pura protección, no practico deportes de contacto, me compré unos gogles con mi aumento para jugar fútbol, etcétera. O sea tomo mis precauciones por ser monocular, pero tampoco me he sentido jamás ni un poquito discapacitado. Manejo bastante bien, obvio volteando en todo momento, siempre trato de ir caminando a las paredes del lado izquierdo (sólo para tener el completo dominio de mi panorama) y cosas así, pero nada que me afecte o que me disminuya. Incluso me lo tomo con bastante humor, de por sí soy sarcástico, así que dichos como “yo con un sólo ojo observo mejor las cosas que tú con dos” o “un ojo al gato y .. el mismo al garabato” son recurrentes en mí. Ahora que vi tu post sí noto que debería tomármelo más en serio, pero quizá eso me amargaría la vida, así que como bien dices tú, pudo ser peor, así que mejor disfruto de mi muy particula modo de ver la vida.
Saludos y pues, ojalá pudiéramos seguir en contacto, realmente no conozco otra persona tuerta como yo, así que podríamos intercambiar “puntos de vista”
hay que superarlo que valentia y fuerza