Archivo mensual: febrero 2010

Kick-Ass

Kick-Ass encierra una secuencia de acontecimientos sencilla: decides hacer el bien, te pones a ello, alcanzas el éxito, la fama y el reconocimiento, y te metes en una burbuja de la que es difícil salir. Haces el bien con una motivación implacable y eludes la violencia, sin darte cuenta de que ésta existe y es imposible evitarla. Y llegan las traiciones, los desengaños amorosos, el dolor.

Este cómic de Mark Millar y John Romita Jr. habilita un mensaje demoledor dentro de su disfraz de exceso gore, que se atreve incluso a colar paradigmas de la comedia juvenil. Los superhéroes no existen, al menos no como nos los presenta Marvel: con un traje hipermolón, una guapísima novia virginal, una fuerza extraordinaria, todo aciertos, ningún fracaso. Dave Lizewski está aburrido de sus amigos, de que el pibón de su clase Katie Deauxma no le haga ni caso (hasta el punto de que se hace pasar por gay para convertirse en su mejor amigo) y de que lo único que le anima a seguir viviendo es la magnífica unión con su padre, un santurrón afligido por la viudedad.

Podría parecer redundante encontrarnos con una nueva perspectiva sobre el ocaso del superhéroe (‘Watchmen’ de Dave Gibbons), el génesis (recuerda a ‘Spiderman’, de Sam Raimi), su naturaleza (‘The Dark Knight’, de Frank Miller), o la formación de grupos (‘El supergrupo’, de Jan), pero ciertamente es un prisma nuevo, natural, cercano, sobrecogedor.

Kick-Ass es sangre, golpes, mutilaciones, y aún así no es lo más impresionante: Kick-Ass es la historia de cómo nos gustaría ser alguien destacable, creer en la inocencia y en la bondad, y esta sociedad nos decepciona bruscamente. Es pesimista porque Dave Lizewski sale mal parado de la aventura, y es optimista porque a pesar de ello él seguirá intentándolo.

Una nueva obra maestra del cómic que será próximamente adaptada al cine (no sabemos si con brillantez). Y todo muy del siglo XXI: aparece YouTube, MySpace, Danny Elfman y el chat de Apple.

Kick-Ass es para disfrutar y para reflexionar, a partes iguales. Doy gracias al Focoforo por habérmelo descubierto.

1 comentario

Archivado bajo Literatura