Archivo mensual: junio 2010

El país de las hipótesis

Pierdo los días. Los despilfarro. En una cosa o en otra. Los pierdo al aprovecharlos poco, o al aprovecharlos demasiado. Y pienso en paisajes que nunca visitaré, en chicas a las que nunca besaré, en melodías que nunca compondré, en magníficas novelas que nunca escribiré.
Pienso en Londres. En Sidney, Helsingborg, Oslo, Pyongyang, Florencia, Atenas, Praga, Viena, San Francisco. ¿Habrá algún momento de mi vida en el que pueda decir “ya he estado allí”? ¿Querré que eso ocurra?
Mientras estudio Sistemas Operativos, me distraigo al llegar a la conclusión de que no estoy escribiendo sobre lo que me parece trascendente, o mejor aún, sobre lo que me parece insignificante. Luego me distraigo porque no estoy tocando el piano, la guitarra, cantando, bailando, dejando que la música me haga olvidar el efímero sentido que tiene a veces todo. Y entonces, vuelvo al trabajo. Estudio Sistemas Operativos, porque sé lo que me conviene. Y en ciertos momentos sólo quiero estar tranquilo.
Me distrae saber lo imbécil que es la gente. Pero también me distrae saber que conozco personas maravillosas, con las que no me cansaría de estar con ellos horas y horas, y que ahora mismo no estoy con ellos.
Estar en época de exámenes, o no. Estar radiante, cansado, lleno de energía, un poco triste. Estar en pijama dando vueltas por la casa, sin saber si el día de hoy servirá para algo, o ir de chaqueta, impecable, andando rápido, llegando justo a una cita de la que me acordaré toda la vida. Enfadarme con alguien porque la estupidez (la mía o la suya) me obliga a ello, o querer darle un abrazo al primero que me diga algo bonito. Reírme por todo y ser un cachondo mental, o permanecer serio e imperturbable.
¿Cuál es la diferencia? La diferencia soy yo.

1 comentario

Archivado bajo Diario