Ella le despertó a sacudidas devolviéndolo a la callada oscuridad. Esta es la primera frase de la novela Oscuridad Exterior, de Cormac McCarthy.
Puede decirse que sólo con esta frase, McCarthy ha tumbado todo lo que yo haya escrito nunca.
Como lector analítico, puedo interpretar en esa frase que él estaba soñando. Cuando sueñas, no hay oscuridad, sino luces en mayor o menor medida. Quizás una pesadilla. Nunca lo sabremos. Nos imaginamos cómo ella le despierta con brusquedad por algún motivo de urgencia: peligro, alegría, necesidad de llegar puntual a algún compromiso u obligación. El hecho de que la oscuridad sea callada, induce a pensar que probablemente están en el campo, o en un pueblo tranquilo, y por ende es posible que estemos en otra época, en una época pasada donde lo rural superaba a lo urbano.
Es desesperanzador leer a tan buenos narradores, porque si McCarthy con sólo diez palabras, me ha puesto en jaque, ocurre lo mismo si leo a J. M. Coetzee (mi último descubrimiento sensacional), Le Clézio, Ian McEwan, Thomas Pynchon o Philip Roth. Ellos me recuerdan, a través de ficciones, que me queda muchísimo por aprender, si no infinito.
Tengo varios proyectos literarios en mente, unos cuajarán, otros no. El proceso editorial es lento, y lloverá antes de que pueda anunciar algo material.
Mientras tanto, y dado que la carrera de Ingeniería Informática tiene un final más ancho de lo que esperaba (algo que se agrava con mis escarceos con la hostelería y mi nuevo oficio de profesor particular a domicilio), sigo con un ejercicio masoquista. Virginia Woolf decía que era doloroso leer a los clásicos, pero necesario. Recuerdo esa frase todos los días. Leer a escritores consagrados, o joyas literarias que me recomienda gente que considero de criterio, me derrumba con frecuencia, pero he de hacerlo.
En el momento en el que leo el cómic El gusto del cloro, del joven Bastien Vivès, y contemplo cómo con apenas 30-40 líneas de diálogo, es capaz de manifestar sentimientos que yo aún no puedo, me digo: ‘Mejora. Al menos, inténtalo’.
Archivo mensual: septiembre 2010
Clásicos
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